Australia propone que sus fondos de pensión inviertan en la industria del cordero de EE. UU. para evitar más aranceles
El ministro de Comercio, Don Farrell, planteó la idea a funcionarios estadounidenses en el G20 de Milwaukee, ante una investigación que podría derivar en nuevos aranceles al cordero australiano. Las entidades de los fondos de jubilación dijeron que no habían sido consultadas y que invierten con independencia del gobierno.
COMEX explicado
- Qué pasó
- El ministro de Comercio de Australia propuso que los fondos de jubilación del país inviertan en plantas de cordero en EE.UU. para evitar nuevos aranceles.
- Por qué importa
- EE.UU. investiga las importaciones de cordero: el arancel podría pasar del 12,5% actual a uno específico de 30% para Australia, que abastece más del 70% de esas compras.
- A quién afecta
- Exportadores australianos de carne ovina e importadores y procesadores de cordero en EE.UU.
- Productos involucrados
- Carne ovina (cordero)
- Qué puede pasar ahora
- La investigación estadounidense tiene una audiencia pública en octubre y una decisión preliminar prevista para noviembre de 2026.
El ministro de Comercio de Australia, Don Farrell, sugirió que los fondos de jubilación del país (superannuation) inviertan en plantas de procesamiento de carne en Estados Unidos, como forma de evitar nuevos aranceles sobre las exportaciones australianas de cordero. Lo conversó con el representante comercial Jamieson Greer durante el G20 de Comercio en Milwaukee; su oficina confirmó que se habló de un posible paquete de apoyo a la industria ovina estadounidense. Farrell también habló con la secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, y le dijo al diario The Australian que la respuesta fue positiva. Las oficinas de Greer y Rollins no respondieron a la ABC.
La investigación de salvaguardia
El trasfondo es una investigación de salvaguardia global sobre las importaciones de carne de cordero fresca, refrigerada o congelada que lleva adelante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (USITC), expediente TA-201-80. La pidió la oficina del Representante Comercial (USTR) el 13 de julio, por la sección 201 del Trade Act de 1974, después de una petición de la Asociación Estadounidense de la Industria Ovina (ASI), según Meat & Livestock Australia (MLA). A diferencia de un caso antidumping, la salvaguardia no requiere probar prácticas desleales: alcanza que las importaciones causen o amenacen causar un daño grave a la industria local. Y no apunta solo a Australia, sino a todos los proveedores.
El calendario de la USITC fija la audiencia pública sobre daño para el 16 de octubre y la votación sobre si existe daño grave para el 13 de noviembre a más tardar. Si el resultado es afirmativo o hay empate, el 1 de diciembre habrá una audiencia sobre las medidas, y el informe al presidente debe entregarse a más tardar el 11 de enero de 2027. La decisión final sobre aplicar o no una salvaguardia es del presidente.
Lo que ya pagan y lo que piden en el Congreso
Hoy el cordero australiano paga un arancel de 12,5% para ingresar a Estados Unidos, el mismo que alcanza a muchos otros productos del país. Por separado, legisladores republicanos impulsan un proyecto para fijar un arancel específico de 30% a los productos ovinos de Australia, y en enero 29 congresistas de ese partido le escribieron a Greer para pedir medidas contra las importaciones de cordero australiano.
Australia abastece más del 70% de las importaciones de cordero de Estados Unidos: el año pasado exportó unas 100.000 toneladas de carne ovina a ese mercado, por más de 1.000 millones de dólares australianos, según cifras oficiales citadas por la ABC. Los productores estadounidenses sostienen desde hace años que las importaciones de Australia y Nueva Zelanda amenazan su actividad; Sheep Producers Australia responde que el cordero australiano complementa la producción local y permite abastecer la demanda durante todo el año.
El rechazo de los fondos de jubilación
La propuesta de Farrell no cayó bien en el sector que debería poner el dinero. La asociación de fondos de jubilación (ASFA), a través de su titular Mary Delahunty, señaló que la idea no se había planteado al sector, que daría la bienvenida a una conversación con el gobierno y que cada fondo evaluaría cualquier oportunidad según su rentabilidad, porque su obligación legal es actuar en el mejor interés financiero de sus afiliados; las inversiones pueden favorecer intereses comerciales, pero como consecuencia y no como objetivo.
El Super Members Council fue más crítico: su titular, Misha Schubert, calificó la idea de mal informada y recordó que los fondos invierten con independencia del gobierno, solo en interés de sus afiliados, y que no es su función resolver otros problemas de política pública.
Por qué importa
El caso muestra una forma nueva de negociar con la administración Trump: ofrecer inversión en Estados Unidos a cambio de evitar aranceles, como hicieron otros países en sus acuerdos bilaterales. También reabre una historia conocida: en 1999 Estados Unidos aplicó una salvaguardia sobre el cordero que Australia y Nueva Zelanda cuestionaron con éxito ante la OMC. Para los exportadores agroalimentarios de otros países, la investigación es un recordatorio de que las salvaguardias pueden alcanzar a todos los proveedores de un producto, aunque el reclamo nazca contra uno solo.