El biodiésel argentino volvió a Europa: las exportaciones pasaron de 50.000 a 220.000 toneladas en el año
Tras el rechazo del Parlamento Europeo a clasificar la soja como cultivo de alto riesgo, los compradores europeos volvieron al mercado: en unos tres meses se embarcaron cerca de 170.000 toneladas. La Comisión deberá presentar una nueva propuesta.
COMEX explicado
- Qué pasó
- Las exportaciones argentinas de biodiésel a la Unión Europea se reactivaron y ya suman unas 220.000 toneladas en 2026.
- Por qué importa
- El Parlamento Europeo rechazó la propuesta de catalogar la soja como de alto riesgo ILUC, que habría dejado al biodiésel argentino fuera de las metas de renovables de la UE.
- A quién afecta
- La industria aceitera, los productores de biodiésel de soja y, de forma indirecta, la cadena de la soja.
- Productos involucrados
- Biodiésel de soja, Aceite de soja
- Qué puede pasar ahora
- La Comisión Europea debe presentar una nueva propuesta sobre la soja; el sector espera retomar la negociación en 2027.
Las exportaciones argentinas de biodiésel de soja a la Unión Europea se reactivaron en el segundo semestre: pasaron de unas 50.000 toneladas hasta fines de junio a cerca de 220.000 toneladas en lo que va de 2026, según la información difundida el 6 de octubre por La Nación y AgroLatam. Son unas 170.000 toneladas adicionales en menos de tres meses, más de cuatro veces lo vendido en el primer semestre.
La amenaza regulatoria
En enero de 2026 la Comisión Europea propuso modificar el Reglamento Delegado 2019/807 para clasificar la soja, junto con el aceite de palma, como materia prima de alto riesgo de cambio indirecto del uso del suelo (ILUC, por su sigla en inglés). Con esa calificación, el biodiésel de soja iría perdiendo de manera progresiva la posibilidad de contar para las metas de energías renovables de los países de la UE. No era una prohibición de importar, aclara AgroLatam, pero podía reducir con fuerza la demanda, porque los compradores europeos usan el biocombustible justamente para cumplir esas metas. La Comisión argumentó que había evidencia nueva que justificaba el cambio.
La incertidumbre tuvo un efecto inmediato: durante buena parte del primer semestre los importadores europeos frenaron las compras, para no quedarse con producto que una nueva norma podía dejar en desventaja.
Los datos mensuales muestran lo abrupto del freno: según QCintel, las exportaciones argentinas de biodiésel no registraron embarques durante tres meses seguidos y recién en junio se reanudaron, con 45.145 toneladas. El mismo medio ya había advertido el 8 de junio que las exportaciones argentinas de biodiésel estaban en mínimos históricos.
El voto del Parlamento Europeo
El 8 de julio el Parlamento Europeo rechazó el acto delegado por 388 votos a favor de la objeción, 248 en contra y 24 abstenciones, por lo que la modificación no entró en vigencia tal como fue presentada. Según AgroLatam, los eurodiputados objetaron el cambio en el período que se usa para medir la expansión de la soja y pidieron que la metodología tenga en cuenta los sistemas de doble cultivo, habituales en la Argentina, donde la soja de segunda se siembra después del trigo.
Una semana después, el 16 de julio, funcionarios argentinos y representantes de la industria se reunieron en Bruselas con funcionarios de la Comisión y con compradores para explicar las condiciones en que podía seguir el comercio.
Por qué volvieron las compras
Gustavo Idígoras, presidente de CIARA-CEC, afirmó que el mercado europeo de biodiésel de soja argentino se reactivó y lo atribuyó a la gestión de la Cancillería, que conduce Pablo Quirno —en especial al secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Fernando Brun—, y de la Secretaría de Agricultura. Según su explicación a La Nación, los importadores entendieron que no corrían el riesgo inmediato de que rigiera la nueva clasificación, porque el Parlamento la había bloqueado.
Hubo además un factor de mercado: la suba internacional del precio del gasoil, que La Nación vinculó con los problemas en el mar Negro, mejoró la competitividad relativa del biodiésel argentino en Europa, según Idígoras.
Un mercado que supo ser mucho más grande
Como referencia, en 2025 se exportaron a la UE unas 280.000 toneladas por cerca de USD 350 millones, todas con ese destino, lo que da un valor promedio de unos USD 1.250 por tonelada. En los años de mayor volumen, las ventas externas superaron el millón de toneladas anuales. La industria tiene una capacidad instalada importante, aunque las fuentes consultadas no la cuantifican.
Qué sigue
El tema no está cerrado: la Comisión debe redactar una nueva versión del reglamento, un proceso que llevará tiempo, y mientras tanto el biodiésel argentino puede seguir vendiéndose en las condiciones actuales. El sector espera retomar las negociaciones en 2027. El Parlamento pidió que la próxima propuesta respete el marco metodológico y reconozca las producciones con sistemas equivalentes de control del uso del suelo y la deforestación, lo que pone el foco en la trazabilidad y la certificación de la soja argentina. El objetivo del Gobierno y de la industria, dijo Idígoras, es que la nueva redacción permita seguir vendiendo biodiésel de soja argentino en Europa.