Brasil prevé importar más de 9 millones de toneladas de trigo en 2026/27, la mayor compra en 30 años: oportunidad para la Argentina, atada a la calidad
La industria molinera brasileña, a través de Abitrigo, proyecta compras externas récord por una cosecha local de 5,7 millones de toneladas. La Argentina, que ya le vendió 2,95 millones de toneladas este año, espera una cosecha de 23 a 24 millones, pero los molinos advierten que la calidad del grano decidirá cuánto le compran.
COMEX explicado
- Qué pasó
- La industria molinera de Brasil prevé importar 9 millones de toneladas de trigo o más en 2026/27, el mayor volumen en 30 años, por una cosecha local de 5,7 millones.
- Por qué importa
- La Argentina es el proveedor tradicional de esos molinos y ya les vendió 2,95 millones de toneladas este año, pero Abitrigo advierte que la calidad del trigo argentino decidirá cuánto compra afuera y a quién.
- A quién afecta
- Exportadores y productores de trigo, molinos harineros argentinos que buscan vender harina y transportistas de granos.
- Productos involucrados
- Trigo, Harina de trigo
- Qué puede pasar ahora
- Abitrigo presentará en enero al nuevo gobierno brasileño un pedido de crédito para almacenaje y una política nacional del trigo; en la Argentina, la calidad depende del clima de octubre y noviembre.
Brasil podría importar 9 millones de toneladas de trigo o más en la campaña 2026/27, el mayor volumen en 30 años. La proyección la presentó Rubens Barbosa, presidente ejecutivo de la Asociación Brasileña de la Industria del Trigo (Abitrigo), en el panel de apertura del 33° Congreso Internacional de la Industria del Trigo, que la entidad realiza esta semana en Río de Janeiro y que contó con una delegación numerosa de empresarios argentinos.
La causa es una cosecha brasileña mucho más chica: según los datos difundidos en el congreso y recogidos por AgFeed, el país espera levantar unas 5,7 millones de toneladas, más de 27% menos que el año pasado, por problemas climáticos en el Sur, donde se concentra la producción. Para la Argentina, que es el proveedor tradicional de los molinos brasileños, la noticia abre una oportunidad de ventas, aunque condicionada por la calidad del trigo que salga de la nueva cosecha.
Cómo se llegó a la cifra récord
La estimación fue subiendo a lo largo del año. En julio, el analista Elcio Bento, de la consultora Safras & Mercado, anticipaba en CNN Brasil importaciones de al menos 8 millones de toneladas y ubicaba el récord previo en 7,4 millones, en la campaña 2006/07. En agosto, la Conab proyectaba una caída de 23,5% en la producción brasileña y Abitrigo advertía por mayores costos de molienda. En septiembre, en un encuentro de la cadena en la sede de la FIESP, la entidad ya había llevado su previsión de compras externas de 7,5 a unos 9 millones de toneladas.
Según AgFeed, las importaciones brasileñas rondan históricamente los 6 millones de toneladas anuales, mientras la molienda se mantiene estable en torno a 13 millones: Daniel Kümmel, presidente del consejo deliberativo de Abitrigo, informó que los molinos procesaron 13,275 millones de toneladas en 2025, y Barbosa espera un crecimiento máximo de 1,5% este año. Con menos trigo propio, la diferencia se cubre afuera.
La calidad, la condición para el trigo argentino
Barbosa advirtió que el panorama puede empeorar según la calidad del trigo argentino: si la nueva cosecha no mejora respecto de la anterior, Brasil tendría que importar todavía más y, según Bichos de Campo, comprar trigo corrector de Estados Unidos o Canadá a precios muy altos. El antecedente pesa: en julio, CNN Brasil explicaba que la cosecha argentina récord de 2025/26 llegó con menos proteína y gluten, lo que complicó a los molinos, que suelen mezclar el trigo local con el argentino para cumplir los estándares de la harina panadera.
Las alternativas tienen límites. Según el mismo informe de CNN Brasil, las restricciones fitosanitarias acotan el trigo ruso a los molinos del Norte y del Nordeste; el trigo duro estadounidense se vende por encima de los precios habituales, y Paraguay y Uruguay no tienen volumen para reemplazar a la Argentina. En septiembre, Safras & Mercado calculaba un costo puesto en São Paulo de 1.513 reales por tonelada para el trigo ruso y de 1.637 reales para el argentino, aunque Bento señalaba que esa relación podía invertirse si la Argentina ofrece trigo abundante y de calidad suficiente.
Qué espera la Argentina de la nueva cosecha
Según La Nación, las estimaciones del sector ubican la cosecha argentina 2026/27 entre 23 y 24 millones de toneladas. Eugenio Irazuegui, analista de la corredora Zeni, la calculó en unos 23 millones, con la trilla recién iniciada en el norte del país: menos que el récord de 28,5 millones de la campaña pasada, pero con saldos exportables para abastecer a Brasil. En septiembre, Gabriel Gavarrino, de la Cámara Arbitral de la Bolsa de Cereales, había estimado unos 22 millones y un saldo exportable superior a 16 millones, y advertía que la calidad dependerá del clima de octubre y noviembre.
En lo que va del año calendario, la Argentina exportó 11,80 millones de toneladas de trigo a unos 29 mercados, y 2,95 millones se contrataron con compradores brasileños, según los datos citados por La Nación. Irazuegui señaló que la demanda adicional de Brasil se trasladará a la nueva campaña. Diego Cifarelli, presidente de la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM), sostuvo que la situación también abre espacio para vender más harina argentina y para acuerdos entre las industrias de los dos países.
Costos, impuestos y logística del lado brasileño
Abitrigo advirtió que los costos de los molinos van a subir en 2026/27. Según la entidad, la carga tributaria sobre el trigo importado aumentó 1,17% desde agosto y el crédito presumido se redujo 10%, lo que presionará los precios de la harina, el pan, las pastas y las galletitas. Safras & Mercado agrega que la infraestructura portuaria, el almacenaje, el capital de trabajo y el tipo de cambio son los puntos de presión de un volumen de importación tan alto. AgFeed recuerda que el trigo argentino llega en buena parte por camión, por lo que la suba del gasoil por el conflicto con Irán encarece la logística.
En el mercado interno brasileño, los precios ya reflejan la escasez: según datos del Cepea-Esalq citados por Bichos de Campo, el trigo pan supera los 310 dólares por tonelada en Paraná y ronda los 293 dólares en Rio Grande do Sul, y cotiza a paridad de importación en plena cosecha, algo que normalmente ocurre recién en el segundo trimestre del año siguiente.
Qué sigue
Abitrigo prepara un documento para el gobierno que surja de las elecciones presidenciales brasileñas, que según AgFeed se presentará en enero. Sus prioridades son líneas de crédito del BNDES para que los molinos inviertan en almacenaje, una política nacional del trigo para estimular el cultivo local e incentivos para expandirlo en el Cerrado. Del lado argentino, la definición de la calidad de la cosecha en las próximas semanas será la variable que, según los analistas consultados por La Nación, más pesará en los negocios con los molinos del país vecino.